
Italia se está llenando de carteles con fotos insólitas en las que se ven besos imposibles. En Roma, por ejemplo, del Castillo del Sant'Angelo, a las puertas de la Ciudad del Vaticano, ondea una gigante fotografía del Papa Benedicto XVI besando en la boca al Imán del Cairo.
Frente a la catedral de Milán el presidente de EE UU Barack Obama hace lo mismo con su incómodo homólogo chino Hu Jintao y a pocos metros, en la plaza de la Bolsa muestran su aparente cariño o no Angela Merkel y Nicolas Sarkozy. En otra foto se ve , nuevamente, al presidente norteamericano Obama besando al presidente venezolano Hugo Chávez.


Con esta movida, se intenta invitar a los “habitantes del mundo a combatir la cultura del odio", de acuerdo a lo que publicó el propio grupo.
"Si el amor global sigue siendo una utopía compartida, la invitación a no odiar, a combatir la cultura del odio, representa un objetivo ambicioso pero realista”, sostiene Alessandro Benetton, vicepresidente ejecutivo de la firma. Este miércoles se presentará oficialmente la campaña en París
En esta ocasión la campaña no lleva la firma de Oliviero Toscani, el controvertido fotógrafo que en los años 90 renovó la imagen de Benetton y firmó para la casa de moda italiana algunas de sus campañas más polémicas, como el beso entre un cura y una monja. Entonces actuaron las tijeras de la censura. Veinte años después vuelven a usar la publicidad como detonador de provocaciones, debates y críticas al poder, secular y eclesial.
Ha bastado con tres carteles para llamar la atención mundial. El boca a boca electrónico hizo lo demás. Muchos transeúntes y turistas empezaron a captar con sus cámaras y el Twitter se llenó de mensajes con el hashtag #unhate.
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